Así han sido estos meses en Brasil

¡Hola a todos! ¡he regresado! aunque no prometo que sea para quedarme. 

Desde hace mucho que no vengo a escribirles, ni hacerle cariñitos a este blog. No sé explicarlo, darles una excusa o pedir una disculpa por ello, porque la verdad es que ni yo mismo sé qué ha pasado. Es una mezcla de desánimo con falta de temas de conversación y unido a un divorcio emocional que tengo con mi nombre (No me gusta "Néstor", prefiero "Ness" pero cuando cree el blog las cosas eran diferente). Y en fin, todo eso hace que venir aquí a medio expresarme, medio comunicarme, sea cada vez más difícil. 



Incluso, he pensado en cerrar el blog en noviembre de este año. Aún no es una decisión tomada porque me da sentimiento salir de este proyecto al que le he dedicado tiempo y lo he impregnado de esta personalidad tan mía pero tampoco tiene mucho sentido tenerlo de adorno. Ya se enterarán qué pasa. Prometo avisarles en caso que debamos hacer una despedida, un bonito funeral para este viejo blog. 

Pero en fin, mientras estemos aquí, aprovechemos. Quiero contarles algunos detalles de este último año (desde agosto 2016 hasta ahora) que es prácticamente todo el tiempo que he estado en Brasil. 

Vivo en Belo Horizonte, una ciudad que me ha brindado alegrías, días cálidos (aunque ahora estamos en un frío invierno), gente buena y agradable. Sin embargo, no tengo amigos. Aunque llegué siendo mucho más social que de costumbre a medida que el tiempo ha ido pasando me he aislado más, ya sea porque vivo lejos de todo o porque he cambiado varias veces de empleo y el día a día se hace complicado para reencontrarme con otras personas. Esto no me había afectado antes pero desde mediados de marzo quedé atrapado en un sentimiento de soledad abrumador (no se preocupen, si les estoy contando es porque he conseguido manejarlo ;) ).

El idioma no ha sido problema. A decir verdad, no hablo bien portugués pero al momento de trabajar siempre han requerido personas de habla hispana y en la calle, logro defenderme para hacer compras o tomar un bus. 

Desde que llegué, comencé a ser parte de uno de los mejores lugares para trabajar en Brasil, donde todo se me hacía fácil, fluido, natural. Cumplía y superaba mis metas. Trabajar allí me regresó el sentido de merecimiento que había perdido en los dos años de desempleo en Colombia. Fui muy feliz y debo reconocerlo. 

Sin embargo, el proyecto no estaba generando los ingresos que se esperaban y la empresa decidió cancelar operaciones en diciembre. Yo había sospechado que algo así ocurriría, pues aunque no trabajaba con ventas, sabía que estábamos bajos en ese sentido. Fue la decisión correcta, si yo fuera el CEO, habría hecho exactamente lo mismo. 

Cuando esto ocurrió me sentí muy triste, al punto que se externalizaba. Puedo llegar a ser transparente y muy expresivo, ustedes ya saben. Pero como esta ciudad me llegó a gustar tanto y mudarme a otro estado no sería tan barato, decidí quedarme y buscar otro empleo. A mi juicio, una decisión arriesgada pero que valía la pena tomar, además era lo que quería hacer.

En febrero lo conseguí. Fui entrevistado el 7 de febrero, comencé el 13. Este nuevo empleo me regaló muchas coincidencias agradables. La oficina quedaba en un lugar que anteriormente había sido una radio, mi cargo tenía relación con la gestión de un proyecto en el área de tecnología y otros guiños relacionados con mi vida profesional. 

Este trabajo también tuvo que ser cancelado unos pocos meses después. El cliente que contrató el proyecto resultaba ser problemático desde todas las perspectivas, especialmente las financieras. Cuando finalmente canceló el proyecto, mi función en la nueva empresa se vio disminuida y también me fui. 

Allí recuperé mi autoconfianza. Esa que me dice que soy bueno en lo que hago, que no permite dudas más que las necesarias y me da la convicción de dar pasos firmes hacia adelante. Por esto estoy tan feliz con Brasil, porque siempre se ha tratado de un viaje al interior de mí mismo, dándome la oportunidad de re-conocerme, re-conectarme. 


Y ahora, estoy en un nuevo puesto de trabajo, en otra empresa, con una cultura diferente a las anteriores. Aquí me he descubierto callado, una cosa que no pasaba desde hace mucho tiempo. También me he visto menos apasionado por lo que hago y me quedo en observación, esperando entender qué me pasa, cuál es mi descubrimiento en esta nueva etapa profesional. 

Este nuevo trabajo me ha permitido renovar mi visa en Brasil por un año más, por lo que estoy tranquilo, feliz y agradecido. Pero me queda de tarea descubrirme en más escenarios, donde continúe regalándome a mí mismo instantes de felicidad, dentro y fuera de la rutina, que me lleven a conocer nuevos sonidos, sabores y lugares. Que me enseñen cosas nuevas de mí mismo y me hagan sentir cada vez más agradecido. 

En el transcurso de estos meses he conocido Río de Janeiro y Sao Paulo. En Río, en una pequeña reflexión me quedé más enamorado de Brasil al darme cuenta lo fácil que es distraernos de la felicidad. Estaba frente al mar, pendiente de mi teléfono y no de las olas, algo completamente reprochable. Pero esa observación me ha ayudado a estar más pendiente de esos instantes que piden ser apreciados. En Sao Paulo fui feliz con la amistad y la compañía de un par de amigos italianos que se han quedado en mi vida bajo la figura del afecto. 

La gente me dice que me ve feliz en las fotos, así que lo tomaré como una buena señal. Me daré una palmadita en el hombro y seguiré adelante con mi búsqueda personal de la felicidad. Aunque todos los cambios que han ocurrido me han hecho sentir inestable por temporadas, también reconozco que he aprendido a surfear en esas olas de sorpresas. Es parte de la aventura. 

Casi se me olvida contarles que subí de peso al punto de tener barriga pero logré inscribirme en un gimnasio a tiempo y he normalizado mi peso aunque estoy lejos de lucir el cuerpo del verano, vamos a ver si el año que viene me acerco más xD 

Seguro te he fastidiado al contarte anécdotas tan vagos y al mismo tiempo, tan poco específicos. Pero quería darte un pequeño paseo por mis instantes en este año, lleno de tantos vacíos, y al mismo tiempo, con tantos espacios para agradecer, aprender y crecer. 

Gracias por leer, ojalá puedas dejar un comentario. Abrazos. 

Ness Liendo

Soy un millennial comprometido con el Desarrollo Humano y apasionado por la comida italiana, Internet y las buenas historias. Dentro de cualquier proyecto, mi misión es proyectar las opciones / ideas / estrategias / mensajes que puedan inspirar a acciones positivas.