Por estas calles

He estado ocupado los últimos días y por eso casi no me han visto en las redes sociales habituales, aunque bueno, desde que me fui de Venezuela, siento que soy un errante digital. Digamos que mi Twitter ya no es lo que solía ser (inserte aquí un suspiro). Al principio creía que ser tan nómada se debía a la falta de costumbre con el nuevo hogar/país, luego imaginé que la inspiración ya no me encontraba porque la depresión por estar lejos de casa no la dejaba pasar... pero ahora creo que se debe a que tengo pocas cosas que realmente quiera compartir. Tal vez es el mal de convertirse en adulto, nos hacemos más herméticos, soñamos un poco menos...

Sin embargo, hoy sí tengo algunas cosas de las que quiero conversar, inquietudes por compartir y sueños que quisiera ver cumplidos en ese país que me vio nacer hace un lejano octubre. Todo esto, gira en torno al Objetivo de Desarrollo Sostenible número 16, #ODS16 y cómo este se puede reflajar en Venezuela. 

Paz, Justicia e Instituciones Sólidas
El #ODS16 Es Paz, Justicia e Instituciones Sólidas. Promover sociedades pacíficas e inclusivas para lograr un desarrollo sostenible, proporcionar a todas las personas acceso a la justicia y desarrollar instituciones eficaces, responsables e inclusivas en todos los niveles.
En nuestra actual Venezuela, podemos ver que la pérdida de la institucionalidad nos ha permitido ganar el primer lugar como uno de los países más corruptos de Latinoamérica y del mundo. La separación de poderes prácticamente no existe y se ha estropeado completamente la descentralización. Nuestro sistema de salud, por ejemplo, se encuentra totalmente deteriorado. No se consiguen medicamentos y los médicos no cuentan con los insumos para atender ningún tipo de emergencia.

En cuanto a la justicia, podemos asegurar que se encuentra secuestrada. Miles de casos de corrupción han dejado de ser investigados y grupos de personas se encuentran detenidos por protestar o compartir sus opiniones en público, sin derecho aparente a un juicio justo. Leonardo Padrón sabe reflejarlo muy bien en su crónica sobre La Tumba, donde desnuda historias capaces de indignar hasta al más indiferente.

Y para hablar de paz, debemos notar que el 2015 terminó con el histórico y triste récord de 90 homicidios por cada 100.000 habitantes. Creo que la cosa está grave, color de hormiga. Y cada semana, las noticias empeoran. 

Ya no solo los casos desconocidos en el periódico son los que nos duelen, sino los mensajes de luto en los muros de Facebook, por aquellos compañeros del colegio que asesinaron para robarle el carro, por cada persona cercana que nos abandona porque no había medicinas para atenderle, por cada caso que se nos hace más y más cercano. 

Aquella bendita canción de Yordano sigue sonando y dejando un vacío en nuestros pechos a causa de la cruda verdad que nos narra, por lo triste de su vigencia y porque la conocemos muy bien. Recuerdo que cuando era pequeño el sonido de la canción representaba la soledad de la noche, el fin del día, el comienzo de la telenovela "Por estas calles"...y me daba cierto susto. 

Estoy seguro que para entonces ignoraba la realidad que vivíamos, enmarcada en una violencia que a todos les disgustaba, dentro de casos de personas e instituciones corruptas sin que la justicia les llegase jamás.. y ahora, más de veinte años después, Yordano nos sigue cantando la misma canción y la zozobra es más fuerte que nunca.


Recuperar el guáramo y las instituciones

Ahora bien, para que podamos avanzar en cuanto a las metas del ODS16, debemos recuperar el guáramo y la esperanza. Nuestro país nos necesita ahora y nos va a necesitar aún más dentro de poco para construir nuevamente un piso para la democracia y el progreso.

Una vez se pueda, se deberá velar por el funcionamiento correcto de nuestras instituciones, por desarrollar un sistema de justicia real, justo y que funcione en todas las direcciones (y no solo a conveniencia) y seguramente así, logremos tener las bases para la paz, disminuyendo los índices de violencia. Deberemos combatir la corrupción, condenar cualquier comportamiento ilícito, reducir las formas de soborno, promover leyes inclusivas para todos, prevenir la violencia y luchar contra todas las formas de esta y un larguísimo etcétera nos espera en este futuro inmediato donde debemos reconstruir al país que tanto queremos. 

No perdamos el optimismo. Con tu liderazgo y con el mío, dentro de muy poco podremos ver nacer nuestros sueños en ese país que nos está esperando. Muchos de los que nos fuimos, volveremos. Nos uniremos a los que se quedaron para construir instituciones sólidas, justicia y paz.

Ya sé que nos tomará algo de tiempo para ver el sueño cumplido de Gerver Torres, para sembrar el petróleo y finalmente cosechar buenos frutos de este. Pero tenemos que, además de fe, tener el temple y la fuerza para tomar las acciones que nos lleven a crear la plataforma institucional y legal para crear las reglas y el plan de juego para nuestra evolución como país. 

Ness Liendo

Soy un millennial comprometido con el Desarrollo Humano y apasionado por la comida italiana, Internet y las buenas historias. Dentro de cualquier proyecto, mi misión es proyectar las opciones / ideas / estrategias / mensajes que puedan inspirar a acciones positivas.