Lo incompartible


Heme aquí, una vez más, en medio de desorden de palabras que van saliendo de mis dedos, golpeando a un teclado fiel y tierno que me permite hablar contigo de estos episodios que vivo y comparto. Hoy quiero dedicarme un tiempo para escribir sobre la soledad, esa buena compañera que, si yo fuera Don Quijote, seguramente ella sería mi Sancho Panza...

No es porque no haya tenido buenas compañías sino porque desde hace mucho tiempo nadie la ha superado. Sé que disfruto de buenas amistades y sus compañías el tiempo justo, ese instante que nos une entre risas y alborotos, lágrimas y silencios pero en cuanto me descuido, ella se encuentra nuevamente conmigo, mirándome a los ojos, callada, con su cara sincera e inexpresiva. Me acompaña en el camino y al mismo tiempo me espera en casa para celebrar mi llegada.

Recuerdo que no fuimos tan buenos amigos todo el tiempo. Hubo algunas veces en la que me sentía mal de estar solo... en el recreo de la escuela y en los atardeceres donde el mejor o el peor día terminaban igual... sin ser compartidos.

Pero ya aprendí a entenderme en ella. Ya sé cómo hablarme a mí mismo y conozco el arte de escucharme primero que a los demás. He encontrado, con aquel Quijote, el valor para enfrentar gigantes y molinos de viento en su compañía e historias que me atrapan o liberan dentro de la locura y la lucidez... y lo agradezco.

Todo esto viene a que hoy tuve un momento que me hizo recordar... Caminaba por la calle cuando me descubrí observando a la gente, y un par iba caminando abrazados, riendo, compartiendo espacio y entonces llegaron las preguntas ¿Por qué será que me cuesta tanto? Y volví de pronto a estar solo en el recreo... Y por un instante, me sentí culpable de ser diferente.

Pero decidí cambiar la idea, alejarme de la culpa y disfrutar de lo afortunado, solemne, luminoso, apreciado... bendecido que soy... Aceptando que hay instantes para compartir lo imcompartible, para que lo singular pase a lo plural y algunas conversaciones tengan unos oídos, miradas y risas cómplices. Y saber que existen otros buenos momentos, que seguirán siendo para mí, indivisible, incompartibles... y aún así, plenos.

Gracias por leer ;)






Ness Liendo

Soy un millennial comprometido con el Desarrollo Humano y apasionado por la comida italiana, Internet y las buenas historias. Dentro de cualquier proyecto, mi misión es proyectar las opciones / ideas / estrategias / mensajes que puedan inspirar a acciones positivas.