Nuestra responsabilidad con la vida debajo del agua



Hace ocho semanas comencé con el reto de escribir sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible, y debo confesar que éste ha sido uno de los trabajos que he tomado con mayor seriedad y me ha encantado la importancia que ha tenido a medida que avanzo. Ha sido genial encontrar comentarios en el blog, en el fanpage y de manera offline con amigos sobre lo que escribo. Ahora que estoy a la mitad de éste trabajo, el compromiso sigue siendo el mismo, buscando fuentes de opinión para sustentar las mías propias y encontrando datos (muchas veces alarmantes) para darme cuenta de la importancia de cada acción que podamos hacer para acercarnos (y superar) las metas de cada objetivo.

En ésta oportunidad, les hablaré del ODS # 8 es Vida Submarina, lo que supone inmediatamente el cuidado de mares, océanos, ríos, lagos, lagunas, diques y toda cuenca hidrogeográfica de nuestro país. Recordé entonces a mi infancia, al Lago de Valencia y al río Cabriales, esos dos lugares que los abuelitos decían "allí íbamos a bañarnos" pero que para el año 1998, cuando estaba iniciando el sexto grado de primaria, nadie podría imaginar tal acto sin verlo como una locura. Actualmente la contaminación de los grandes complejos industriales ha convertido a ambas cuentas en cloacas.

Lamentablemente, no son los únicos casos en Venezuela de una contaminación imprudente de fuentes de agua y la vida que éstas llevan en sí misma, el río Güaire es uno de los más emblemáticos, el simbólico Lago de Maracaibo y actualmente, en nuestra Gran Sabana y El Amazonas se están viendo afectados por la minería.

Venezuela ha sido bendecida con su ubicación geográfica tan privilegiada en clima y recursos, pero como diría el tío Ben "Un gran poder trae consigo una gran responsabilidad". Cada uno de nosotros es co-responsable del cuidado de los recursos naturales del país. Hay que asegurarse de la existencia de leyes de preservación ambiental (en éste caso, en materia de agua y vida marítima).

La ley de preservación de parques nacionales, ley de pesca y el reciente decreto de Faja Pesquera no son del todo suficientes para proteger nuestras fuentes de agua. A decir verdad, ninguna ley es suficiente si nadie la cumple, por ello, es urgente que nos demos cuenta de cuán responsables somos de cuidar el entorno en el que vivimos y de nuestra responsabilidad ciudadana, de asegurarnos del cumplimiento legal de estas leyes y velar por la educación ambiental en todas las instituciones educativas del país, agregando lo crucial que es la Responsabilidad Social de las empresas, que deben asegurar el mínimo impacto ambiental en su labor productiva.

En éste mismo sentido, es importante que tomemos conciencia de cuáles son las especies en peligro de extinción que se encuentran dentro de nuestras aguas (como la tortuga carey, las toninas del Orinoco, el atún rojo y los manatís) y desarrollar planes para su protección. Prohibir y condenar las prácticas pesqueras ilegales (como el uso de explosivos) y promover la pesca artesanal.

Antes de finalizar y como es mi costumbre, dejaré aquí las metas del ODS de ésta semana, #14 Vida Submarina, no sin antes pedirte que comentes y compartas éste artículo y cualquier otro contenido que encuentres que persiga un aumento de la conciencia colectiva hacia el cuidado de la vida en general.






Ness Liendo

Soy un millennial comprometido con el Desarrollo Humano y apasionado por la comida italiana, Internet y las buenas historias. Dentro de cualquier proyecto, mi misión es proyectar las opciones / ideas / estrategias / mensajes que puedan inspirar a acciones positivas.