Calidad, Educación y Venezuela. Tres palabras en conflicto

Me gustaría escribir éstas líneas enfocándome en una sugerencia de cómo tratar a los niños "nerds", que como yo, tenemos problemas de adaptabilidad a un sistema que trata a todo el mundo por igual, teniendo todos necesidades e intereses de aprendizajes distintos. Me gustaría estar haciendo sugerencias para alimentar la creatividad e innovación en las escuelas, pero hay temas que deben tratarse con más urgencia, para corregir inmediatamente.

Mi educación primaria transcurrió en escuelas públicas de una Venezuela en la que el Ministerio de Educación donaba los uniformes, el bolso y un par de zapatos sin importar a qué partido político pertenecían los padres. Todos sabíamos que, lo correcto era que todos los niños recibieran por igual aquellos elementos comunes que le ayudarían en sus clases... Ahora, en ésta nueva Venezuela parece que si hay diferencia de dónde vives, qué hacen tus padres y el color de la camiseta que estos usan.

Imagen tomada de Pixabay
Recuerdo bien que en mi libro de historia, los presidentes de Venezuela tenían un corto resumen de su período y se resaltaban aquellos acontecimientos que marcaron cambios en generaciones lejanas.  No obstante, desde hace unos diecisiete años se habla de "El traidor Páez" con un odio que me puede parecer tierno, porque si me preguntas a mi, yo no estoy molesto con El Catire Páez, no lo conocí y no gano nada con odiarlo... pero ahora enseñan a odiar a personajes que en mi tiempo de carajito eran héroes y hasta estaban en un billete y se exalta la figura de otros personajes de una manera tergiversada.  
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Ésta no es la parte más sorprendente de la educación actual en Venezuela. Como hijo y sobrino de profesores, conozco las órdenes de "pasar a los muchachos" y "que nadie repita el año" porque así lo quieren desde los organismos principales. Y esto sólo una muestra de lo que sucede en cuanto a la calidad educativa de nuestros niños y jóvenes, que cada vez se torna más baja y ya nadie se queja sobre esto... Al parecer, en mi país, hay problemas más importantes que la educación.

Por otro lado, según el censo del 2011, el analfabetismo se ubicó 5,23%, y aunque es una cifra relativamente baja en comparación a otros vecinos de la región, representa un retroceso si se toma en cuenta que La Pequeña Venecia fue declarada por la UNESCO como territorio libre de analfabetismo el 28 de octubre de 2005, lo cuál significaría un porcentaje menor al 4%.
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Aunque no encontré cifras oficiales en cuanto a la deserción escolar, Gualberto Más Y Rubí, presidente de la organización SUMA Zulia, declaró para el Diario La Verdad que llegó a ser de 20% para julio del año pasado. Una cifra que debería encender las alarmas y provocar discusiones en los gremios de educación para intentar conocer las causar y revertir los efectos. 

La infraestructura de los planteles educativos ha desmejorado, aunque eso no significa que hayan sido buenas todo el tiempo anterior. Recuerdo haber visto clases de Historia Contemporánea debajo de un árbol con mis compañeros y la profesora Anna o Geografía con la profesora Gladys en un salón parecido a un palomar. 

La educación como prioridad nacional

El camino de Venezuela hacia el progreso será largo. Gerber Torres en su libro "Un sueño para Venezuela" estima veinticinco años para ver los efectos positivos de un proyecto-país en el que hay que empezar a trabajar hoy mismo, donde la educación de calidad debe ser la prioridad nacional, y no me refiero a la prioridad del gobierno solamente, sino de todos los integrantes de la patria, como co-responsables de nuestra "Historia Viva", esa misma que hablaba Uslar Pietri, donde involucra al más remoto conuquero hasta el más próspero empresario, todos debemos comprometernos con los objetivos necesarios para que el país viva, independientemente del partido que esté en el gobierno, hay que trabajar por el bienestar de todos en la patria.

Y entre esos objetivos, abro la invitación para que tomemos en cuenta los que tienen que ver con el Desarrollo Sostenible, y busquemos la manera de sobrepasarlos, de superar con creces las expectativas, de llegar más lejos que lo suficiente. 

Es hora de poner a trabajar nuestras manos, cerebros y corazones por el bien de un país que clama por salir de un apocalipsis. Hay que conectar a la educación con el aparato productivo nacional, preparando a la gente para los trabajos que más se necesitan. Nuestro país requiere con urgencia más científicos, investigadores, desarrolladores, que puedan aportar a Venezuela y al mundo avances en todas las áreas posibles. Debemos reconocer que el mejor producto que tenemos no es el petróleo sino el cerebro ¡¡Y hay que empezar a usarlo!! y enseñar a nuestra gente a usarlo... el primer paso es invertir en educación de calidad para todos. 

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Ness Liendo

Soy un millennial comprometido con el Desarrollo Humano y apasionado por la comida italiana, Internet y las buenas historias. Dentro de cualquier proyecto, mi misión es proyectar las opciones / ideas / estrategias / mensajes que puedan inspirar a acciones positivas.