¡No más quejas! Mira aquí las razones



Desde hace aproximadamente dos años he convertido cada situación abrumadora o difícil en una queja, que inconscientemente se ha venido transformando en un vicio que a pesar de parecer bastante inofensivo me ha llevado a ser algo menos alegre y mucho menos productivo. Algunas personas cercanas han querido hacérmelo notar sin ningún éxito (los consejos, al igual que el café, me disgustan) pero al conversar conmigo mismo en una de mis recientes tertulias con la soledad y mis pensamientos de la madrugada, pude ver que tengo la oportunidad de corregir mis resultados sólo con cambiar mi punto de vista. Como diría mi querida Mariana: "Estamos a un pensamiento de distancia de nuestro bienestar".

Así que, en ésta oportunidad que me regalas al leerme, quiero hablarte de las quejas, esos simples pensamientos o comentarios que parecen inofensivos pero que sin que nos demos cuenta, nos hacen daño, nos perturban, sabotean nuestro desempeño y predisponen nuestra actitud a tener emociones o pensamientos negativos.

Seguramente me dirás que estoy siendo muy exagerado, que dramatizo más de la cuenta, pero te puedo asegurar fuertemente, que nuestra vida es mejor cuando dejamos de lado la inacción que representa una queja y comenzamos a enfocarnos en pensamientos más valientes, tomando decisiones que nos permitan mejorar nuestra situación o nuestros resultados.

Ahora bien, si no he sido lo suficientemente persuasivo en los tres párrafos anteriores, quiero regalarte cinco excusas para dejar de quejarte, y aquí las listo:

1. Las quejas nos roban energía.



Es la primera vez que lo veo de éste modo, tan claro y tan tangible. Nuestros pensamientos disparan o drenan nuestra energía, así que, cuando nos quejamos, estamos invirtiendo un porcentaje de nuestro tiempo y nuestra fuerza en prestarle atención a una situación que nos incomoda, en lugar de buscar maneras que potencien nuestra vitalidad para resolver el problema en sí.

2. Muchas veces, las quejas nos colocan en el rol de víctimas.



No sólo nos quita energía, es que muchas veces, cuando nos quejamos nos ponemos en el lugar de las víctimas, indefensos de defendernos del acontecimiento que nos molesta pero dejando la responsabilidad fuera de nuestro control.

Entre las excusas para ser quejumbroso contaba mi fijación a los detalles y lo perfeccionista que suelo ser, y no veía a éste vicio como algo malo, pero como cada paso que damos es capaz de brindarnos una enseñanza, he logrado comprender que, por mi auténtico bienestar personal, debo parar de ser un quisquilloso.

3. Quejarnos no cambia las cosas.



Si te vas a quejar, procura que tu siguiente acción a tomar sea la decisión de cambiar aquello que te molesta, incomoda o perjudica, pues ninguna queja es una acción concreta que vaya a transformar tu realidad. Recuerda, quejarnos no cambia las cosas, resalta o agrava aquello que nos molesta.

4. Contaminamos a otros con nuestra actitud.



"Nuestra actitud es el aroma de nuestro corazón" y las quejas hacen que apestemos... Y por eso tal vez algunos nos eviten... las quejas terminan por convertirnos en personas irritantes, egoístas y nos alejan de nuestras metas y nuestro propósito ¿Y sabes qué es lo peor? Que dejamos de brillar, de ser ejemplo para otros y no ayudamos a nadie de éste modo.

5. No son buenas para la salud



Las quejas son manifestaciones de dolencias, por lo que le decimos a nuestro cerebro "algo me duele", "algo está mal" y como una manifestación a éste mensaje, nuestro cuerpo reacciona.

Así que, por experimento o ejercicio, intentemos pasar los próximos 21 días sin quejarnos, como propone Will Bowen.

Como siempre, espero que te haya gustado éste artículo y si es así, por favor, compártelo con tus colegas, amigos y conocidos a través de las redes sociales. También puedes comunicarte conmigo y con gusto podremos seguir compartiendo de éste tema.

Un abrazo,
Ness.


Ness Liendo

Soy un millennial comprometido con el Desarrollo Humano y apasionado por la comida italiana, Internet y las buenas historias. Dentro de cualquier proyecto, mi misión es proyectar las opciones / ideas / estrategias / mensajes que puedan inspirar a acciones positivas.