7 Lecciones que puedes aprender siendo mesero y cómo aprovecharlas


Quise hacer este resumen a fin de brindarle la página adecuada a esta experiencia dentro de este enorme capítulo en mi vida como inmigrante. Este artículo viene acompañado de confesiones y un poco de catarsis pues en mis redes sociales, ni para mis contactos fuera de Colombia, había comentado que durante toda ésta experiencia he sido mesero. Pero como este blog está lleno de anécdotas personales y lecciones, quiero compartirles estos aprendizajes que van desde la cocina hasta la mesa 7 de un pequeño restaurante en Bogotá.

  1. El otro lado del mostrador.



Más allá de la fachada y las mesas, hay una parte del restaurante que poco vemos: La cocina. Es el lugar donde la magia ocurre, entre recetas y ollas, se producen los sabores que otros van a degustar luego. Éste lugar está lleno de historias, cuentos y chistes por quiénes van de una lado a otro, de las mesas a la lavaplatos.


  1. Histrionismo.




En ésta experiencia aprendes a picar, cortar y preparar uno que otro platillo, todo al mismo tiempo. Aunque seas zurdo y no tengas nada de experiencia con cocinas y platos, logras desarrollar tu equilibrio e histrionismo. En mi caso, no fue tan sencillo, pero lo importante es rescatar que Todo Es Posible, y lo más importante es que la habilidad que desarrolles, te la quedas contigo como parte de la paga.

  1. Trabajo en Equipo



He trabajado en distintos equipos humanos y puedo decir que todos han sido diferentes. Dentro de la cocina, también se puede ver la necesidad e importancia de involucrarse con el equipo, distribuir funciones y buscar la armonía para que los resultados ocurran en el tiempo esperado y sin sobrecargar a ninguna persona. Si sabes apreciar y confiar a tu equipo, todo marchará viento en popa.


  1. El Orden



El espacio en la cocina de un restaurante es reducido por lo que el orden juega un papel fundamental para su eficiente funcionamiento. Todo aquel que me conoce, sabe que suelo ser el padre del orden y las estructuras… pero solo virtualmente. Así que ésta lección fue una de las más valiosas durante el tiempo que trabajé en el restaurante.


  1. La propina



Bueno, este punto es el más extraño de todos... En Ciudad de México es común (e incluso, una tácita norma de cortesía) dejar propina. En Bogotá no. Sin embargo, con ésta experiencia aprendí a valorar el trabajo que se hace dentro y fuera del mostrador, por lo que siempre que pueda, dejo propina, que además sé cuán valorada llega a ser por quiénes la reciben.
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  1. Uno que otro truquillo culinario



Al pasar varias horas dentro de una cocina, terminas por aprender a preparar algunas recetas, descubre algunos trucos para picado y entre otros tips&tricks del mundo culinario. Si llegas a trabajar en un restaurante, no pierdas la oportunidad de llevarte este conocimiento, te puede servir para impresionar a tus invitados en alguna ocasión.


  1. Todo trabajo es importante


Lo leí en ¡A La Carga! (Gung Ho!) de Ken Blanchart. “El espíritu de la ardilla” reza que todo trabajo debe ser visto como algo importante, poseer metas compartidas con un equipo y basado en valores.
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Y estas son las siete lecciones que he podido resumirles de un período lleno de retos. ¿Alguna vez has estado en una experiencia similar? ¿Qué has aprendido? Comparte en los comentarios y no olvides recomendarme con tus contactos a través de tus cuentas en las redes sociales.

Ness Liendo

Soy un millennial comprometido con el Desarrollo Humano y apasionado por la comida italiana, Internet y las buenas historias. Dentro de cualquier proyecto, mi misión es proyectar las opciones / ideas / estrategias / mensajes que puedan inspirar a acciones positivas.