Ésta interesante reflexión me regaló una convicción de vida. Descubre por qué.



Hace unos años empecé a practicar natación por las noches. Ésto tenía, además de un efecto físico saludable, un espacio para reflexionar. Debajo del agua sólo estaba yo con mis pensamientos. Me ayudaba a meditar, a hacer reflexiones sobre mi día, mis preocupaciones, el pasado, el futuro y sobre todo, me ayudaba a estar en paz.

Ese tiempo en la piscina fue un gran momento para establecer una conexión conmigo mismo, mi humor y mi motivación siempre estuvieron altos y en medio de tantos silencios me encontré a mí mismo en más de una ocasión.

A veces, sonaba el teléfono, pero solo podía responder los mensajes de texto a partir de las 9 pm, cuando ya iba camino a casa "Sorry, estaba en la piscina". Eran muy graciosos los mensajes que recibía: "Que vida tan dura tienes" "Hey ¿Por qué no invitas?" y entre muchos otros que me hacían reír muchísimo. 

Al recordar lo chistoso de mis mensajes de texto, me pregunté qué estarían haciendo las otras personas mientras yo nadaba. Me di cuenta que cada uno estaba en una actividad diferente pero mi mente se detuvo en aquellos que estaban en una iglesia, como de seguro lo estaban mis padres o un par de amigos más. Fue cuando supe que:

Cada persona encuentra a Dios donde se encuentra a sí mismo.
Un pensamiento revelador... el clic que me hizo entender por qué NO soy feliz en una iglesia o en una religión y por qué espacios como la universidad, AIESEC, grupos de conversación de idiomas y tantos otros me daban tanta felicidad.

Es porque en efecto, donde está nuestra pasión, Dios nos acompaña. 

Soy feliz cuando aprendo, cuando enseño, cuando comparto, en los espacios donde puedo ser yo mismo y crecer. Soy feliz en cada ocasión donde me desarrollo como humano o profesional. 

Lo curioso de ésta historia es que pasado el tiempo, había olvidado ese simple pensamiento hasta hace unos días, que conversando con un amigo,  me dijo "aún estoy peleado con Dios" y sin vacilar le compartí aquella pequeña lección aprendida en una meditación acuática... enseguida me dijo "deberías escribirlo en tu blog" y aquí está, para que tú que me lees, puedas tenerlo presente también. 

Si al igual que mi amigo estás pasando por algún momento difícil o sientes que tu conexión con Dios (La Fuerza, El Universo, La Nave Nodriza o como quieras llamarle) creo que lo único que puedo decir es: Ve y encuentra tu pasión, encuéntrate a ti mismo. Estoy seguro que de éste modo el sentido y los significados que buscas se harán presentes en tu vida. También lo estoy haciendo.

No tienes que ir a una iglesia si no quieres, Dios está aquí, dentro de la persona que lee estas letras, en el espejo cuando lo miras a los ojos, en la sonrisa que te regalas cuando estás contento contigo mismo. 

Que La Fuerza te acompañe y que Dios te bendiga.

Ness Liendo

Soy un millennial comprometido con el Desarrollo Humano y apasionado por la comida italiana, Internet y las buenas historias. Dentro de cualquier proyecto, mi misión es proyectar las opciones / ideas / estrategias / mensajes que puedan inspirar a acciones positivas.