Líneas en Primera Persona


Tengo una lista de artículos que deseo escribir pero justo cuando me enfrento a mis teclas, las palabras huyen y las ideas se dispersan. Tal vez es una clase de depresión, he escuchado que a veces no somos conscientes de nuestra depresión, creo que es cierto. Creo que es mi momento de aceptar que, en éste instante, estoy deprimido.

Me había prometido hace años que éste blog sería "más profesional", para publicar esos artículos sobre liderazgo, gerencia y motivación que solía escribir, pero me hace falta una ventana para compartir éste tipo de situaciones por las que he estado atravesando, y que además, puede que me ayuden a encontrar una nueva forma de encarar éste blog, ser más auténtico, más real y con historias de distintas tonalidades, así que, aquí viene el desahogo (Aunque pierda lectores por no escribir nada realmente interesante).

En éste período sin letras, sin empleo ni comodidad me he tenido que cuestionar seriamente si debo volver o no a Venezuela pero ¿Sería correcto hacerlo? ¿Es correcto rendirme en éste punto, después de 468 días fuera de casa?

Desde que vivo en Colombia me siento inconforme con los resultados que obtengo, con mis conversaciones, entrevistas, mis pensamientos e incluso con éste blog... Aún no consigo un empleo y emprender, pese a toda la información que hay en Internet al respecto, no es tan simple como lo pintan. Ciertamente, me gustan los resultados rápidos (¿A quién no?) y pasado un tiempo, cuando no los consigo, me frustro. La paciencia ha sido parte importante de ésta travesía, pero ya no me queda nada. 

Una parte de mí quiere quedarse y obtener "eso" que vine a buscar en éste vuelo fuera de la zona de confort, y por eso paso los días esperando una luz que me guíe a dar pasos correctos hacia el camino a una mejor vida, hacia una mejor versión de mí mismo como humano y profesional. Pero lo cierto es que, la mayor parte del tiempo, me siento arrepentido de haber elegido a Colombia como un lugar para vivir. 

Ha sido un reto particularmente difícil, especialmente por la  gente que se preocupa por mí, escucharlos es fastidioso, sus consejos me hacen querer estar solo. Ellos son la ayuda que no solicité y que no se ajusta a lo que necesito. Se los he dicho, pero insisten en compartirme su optimismo, lleno de las mejores intenciones y sin embargo, repugnante de todas las formas posibles... Lo mismo me pasa cuando me ofrecen café, lo acepto aunque no vaya ni a probarlo.

Tengo una lista de artículos que les seguiré debiendo porque debo encargarme de salir de éste trance depresivo, tomar decisiones que me conecten nuevamente conmigo mismo y a la vez, con una misión personal... Supongo, que ahora que he vuelto a escribir en primera persona, les contaré cada nuevo avance. No lo prometo, pero lo intentaré.

Gracias por leer :) .

Ness Liendo

Soy un millennial comprometido con el Desarrollo Humano y apasionado por la comida italiana, Internet y las buenas historias. Dentro de cualquier proyecto, mi misión es proyectar las opciones / ideas / estrategias / mensajes que puedan inspirar a acciones positivas.