Gestión por Valores



Muchos piensan que siendo iguales a los patrones y modelos existentes aseguran su éxito y felicidad, perdiendo en el trayecto su propia identidad y recogiendo consigo frustraciones y carencias. Un hecho que también se traslada a las empresas y organizaciones cuando buscan implementar métodos y estrategias que han visto publicadas en una revista de empresas modelos, o en una exposición, convención o evento donde se muestran casos prácticos implementados para resolver casos específicos, y tratan de modelarlos en sus empleados, sistemas y procesos. Es un hecho que, si no tenemos clara nuestra identidad (como personas y como organización) podemos estar cayendo en un círculo vicioso.

Parecernos los unos a los otros está bien, no es incorrecto afirmar que entre más diferentes somos, más similitudes tenemos, más hay que tener cuidado cuando lo que buscamos hacer para “diferenciarnos” va de la mano a estrategias que nos hacen seguir a organizaciones modelos, que muy posiblemente estén bajo un sistema de variables distinto al nuestro y que puede terminar afectando a nuestra propia empresa, su gente y su filosofía.

Como líderes debemos conocernos muy bien, y eso implica que tengamos un sistema de valores afines con los de las personas que conforman nuestros equipos de trabajo (sin mencionar a familia y amigos) para que pueda haber armonía y coherencia entre lo que pensamos y sentimos con lo que hacemos.

Las personas y organizaciones estamos hechos para ser diferentes, funciones y funcionamientos diferentes, con conductas y comportamientos propios, causa de nuestras decisiones, nuestra visión y valores. Por lo general tenemos un modo propio de hacer las cosas, y por ello, antes de buscar que nuestras organizaciones realicen acciones para moldearse a un patrón organizacional, debemos analizar nuestra situación actual, necesidades, visión y valores y ver cómo estos se hacen afines con la compañía u organización de la que somos parte.

Cada vez que, como gerentes, implementemos una estrategia o una acción que traiga consigo cambio organizacional debemos aferrarnos a los valores de la compañía (a los valores de la gente que está dentro de la organización), que podamos recordar cuál es la visión y la misión, y que velemos por no desviarnos del camino que tenemos pautado para llegar a nuestra meta.

El libro “Administración por Valores” de Ken Blanchard, muestra muy bien cómo puede dirigirse una compañía a través de su filosofía, y lo mejor del caso es que puede ser aplicado a todo tipo de organizaciones, a nivel personal y profesional. Si hay que tomar una decisión, debemos basarnos en nuestros valores para asegurarnos que sea la correcta.

Es preciso recordar que las empresas no tienen valores, somos las personas quiénes los poseemos, y por ello, debemos buscar la manera de pertenecer a organizaciones que se ajusten a nuestros sistema de creencias para estar cómodos con aquello que hacemos día a día dentro del marco de la institución para la que laboramos.

Cuando comenzamos a trabajar con base en los valores podemos ver muchas reacciones, al principio de resistencia, más puedo asegurar que cuando todos en la organización comenzamos a gestionarnos de este modo, somos capaces de entender las decisiones de la gerencia, y comienza a sentirse el apoyo entre las áreas de la compañía, y en las personas, porque este sistema por valores le da la seguridad a todo el equipo que se están tomando las decisiones conforme a sus creencias y para su bienestar (El compromiso de un líder es el mismo que presenta un buen marino. El Buen Capitán Se Hunde Con El Barco).

Debo reconocer que si se quiere implementar este método, lo primero que hace falta son líderes con valor, que realmente quieran hacer un cambio en sus vidas y en sus compañías, que no le importe seguir un modelo de otra empresa, pero que lo haga sin perder su propia identidad y la de su equipo.

Manejar personas a través de valores también nos ayuda a comunicarnos mejor como líderes, a relacionarnos con la realidad de nuestro equipo de trabajo, a motivar a las personas para lograr metas compartidas. Ciertamente, es una manera de trabajo que necesitamos promover en nuestros espacios y que como agentes de cambio positivo para nuestras organizaciones, debemos sentirnos en la obligación de llevar esto a cabo.

Nestor Liendo

Soy un millennial comprometido con el Desarrollo Humano y apasionado por la comida italiana, Internet y las buenas historias. Dentro de cualquier proyecto, mi misión es proyectar las opciones / ideas / estrategias / mensajes que puedan inspirar a acciones positivas.